Una competencia personal que se reclama cada vez más en los perfiles profesionales es la resiliencia. Las personas resilientes tienen estrategias para mantener la salud mental en buenas condiciones. Son menos susceptibles de derrumbarse ante las hostilidades laborales y el estrés, dos factores que se encuentran en el origen de gran parte de las bajas por depresión.

Este es uno de los motivos por los que un trabajador resiliente es más productivo. Otra razón es su capacidad de reaccionar de una manera eficiente ante cambios e imprevistos. Sin embargo, la resiliencia no es una cuestión meramente personal. Si se quiere contar con una plantilla resiliente, hay que favorecer un ambiente de apoyo a los trabajadores.

Cómo se forja la resiliencia

El análisis sobre esta cualidad humana es relativamente reciente. La pionera en introducir el término fue Emmy Werner. Esta investigadora estudió durante treinta años a niños huérfanos que vivían en condiciones extremas de pobreza en Hawai. Muchos presentaban, como se esperaba, patologías físicas, psicológicas y sociales. Sin embargo, otros lograron desarrollarse de manera sana. A estos se les definió como resilientes.

La palabra resiliencia viene del latín resalire, es decir, ‘volver a saltar’. Alude también a la cualidad de los materiales que pueden recuperar [+] Ampliar información

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