Hasta el año pasado en España existían hasta 43 modelos de contratación distintas. Con la última reforma legislativa aprobada únicamente quedan cuatro contratos laborales posibles. A saber, indefinidos, temporales, de formación y de aprendizaje y prácticas. Sin embargo, atendiendo a las circunstancias de cada empresa o del trabajador se pueden añadir numerosas claúsulas. Tantas que el Ministerio de Empleo ha creado una herramienta informática para que las empresas puedan confeccionar los contratos.

Lo cierto es que distintos organismos internacionales habían denunciado en más de una ocasión la maraña jurídica en la que estaba envuelta la legislación laboral española. En 2013 existían por ejemplo hasta seis tipos de contratos indefinidos y nueve de duración determinada. El objetivo de la reforma que entró en vigor el pasado 1 de enero de 2014 por tanto es evidente: simplificar los procedimientos de contratación.

Para empezar sólo se dejan cuatro modalidades generales de contratación: